La riverarización de los candidatos




Después de dos años y medio en que este blog se convirtió en revista digital, y quedó como blogoteca de la misma, he decidido reabrirlo unos días debido al tiempo que estamos viviendo en España. Durante este tiempo, y a lo largo de los dos años y un par de meses en que la revista ha publicado 91 números, sin embargo, el blog ha seguido vivo gracias a vosotros lectores. Si en diciembre de 2013 lo cerraba con 440.000 visitas acumuladas, desde entonces hasta hoy sois 588.438 lectores; lo que suponen 148.438 visitas más en estos dos años y seis meses. 

Resulta sintomático como Sánchez y Rajoy desde que se convocaron las nuevas elecciones han ido tomando, al menos de palabra, luego por sus actos los conoceréis, posiciones que reflejan las que ha defendido Albert Rivera desde hace tres años cuando Ciudadanos optó por darle la máxima responsabilidad política dentro de su partido. He ahí las pruebas que lo demuestran:

En primer lugar, desde sus inicios como principal figura política de Ciudadanos a nivel nacional, Albert Rivera ha reivindicado el legado de Adolfo Suárez; el modelo a seguir dándole su propia impronta y por supuesto dando forma y fondo a un partido -que fue una de las grandes lacras que tuvo Suárez que lidiar y soportar durante toda su trayectoria política-. 
Tanto esta primavera como el pasado invierno, tras la convocatoria de las Elecciones del 26 de junio y durante la campaña electoral del 20 de diciembre, tanto Sánchez como Rajoy han aludido a Suárez como el referente a seguir. 

En segundo lugar, durante el Debate a cuatro del pasado 13 de junio, Rajoy insistió en que en la próxima legislatura se compromete a crear 2 millones de puestos de trabajo. Sánchez, a apoyar a los autónomos y a retomar los convenios colectivos como base de la negociación laboral. Incluso el candidato del PSOE reconocía que esos eran dos pilares del acuerdo de gobernabilidad e investidura alcanzado con Ciudadanos y que no pudo ponerse en marcha. Como el propio Rivera y el equipo económico de Ciudadanos han mostrado en sus intervenciones, en el Programa de Ciudadanos para el 20-D y para el 26-J las prioridades están centradas en un Plan Nacional que apoye a los autónomos y la creación de 2´5 millones de nuevos empleos todo ello con una Memoria Económica para hacerlo posible. Tengamos presente, por un lado, que la Memoria Económica de cualquier plan, sea en la Administración Pública como en una Empresa, o en la Gestión Política, resulta capital porque implica contar con los recursos humanos y económicos necesarios para hacerlo posible. El discurso durante la sesión de investidura de Albert Rivera es clarificador, el programa electoral en su vertiente económica también.

En tercer lugar, Ciudadanos apuesta por una Economía de libre mercado (Parte IV) en el que PYMES, Cooperativas y Cluster -unión de empresas privadas, administraciones y centros de I+D+i sobre todo universidades- tengan un papel relevante. Todo ello frente a un modelo económico donde el caciquismo, las actividades corruptas propias del clientelismo y las prácticas mafiosas han tenido excesivo protagonismo en España y en el Mundo en los últimos treinta años. Los paraísos fiscales y las tramas de corrupción que se vienen revelando son reflejos de ese modelo injusto y rancio. La superposición de burocracias administrativas públicas también. En España tenemos seis, desde la local a la europea.
Un modelo económico por el que apuesta el partido del candidato Rivera que se sustenta en la propia Constitución Española de 1978 y en consonancia con el paradigma de la Unión Europea, hasta que esta misma olvidó también sus propios valores que urge recuperar en toda Europa. 

En cuarto lugar, Ciudadanos defiende la garantía y el fortalecimiento de unos Servicios Sociales Públicos iguales para todos los hombres y mujeres de España con independencia de la región en que viva cada uno (Parte II). Esa es la base sobre la que se sustenta la Constitución Española de 1978 cuando nuestro país en su Artículo 1 se define como tal.

En quinto lugar, Ciudadanos propone un Plan Nacional de Educación (Parte III) que sustente la formación de los próximos treinta años, y que sea fruto del consenso y supere una de las grandes lacras españolas en estas casi cuatro décadas de democracia: los movimientos de veletas de las leyes de educación que han encabezado los sucesivos gobiernos nacionales y regionales. La corrresponsabilidad no sólo ha estado en PSOE y PP también en los partidos que han gobernado en las autonomías -porque ellas tenían esas y otras competencias delegadas-, así como en las instituciones educativas que han actuado como reinos de tafias en lugar de hacerlo con una visión común y potenciando los caminos que cada estudiante decidiera elegir por decisión personal. Esto último es el principio de todo auténtico proceso formativo porque permite a la persona elegir quién quiere ser, cómo quiere hacer su vida y a qué dedicarla. Resulta sintomático que, tras el fracaso del ministro Wert, su sustituto, Ínigo Méndez de Vigo, con buen criterio, haya decidido encargar a José Antonio Marina un estudio sobre la Educación en España abierto a todos los agentes educativos y a la sociedad civil. El catedrático Marina es bien visto por el PSOE, que también en otros momentos ha contado con su asesoramiento. Véase en este vídeo la intervención de Marina en un mitin de Ciudadanos hablar sobre el Pacto por la Educación Pendiente en España.

En sexto lugar, Ciudadanos defiende el cuidado de nuestro litoral, de nuestras cuencas hidrográficas y de nuestros parques naturales y bosques. Más aún tras la firma de los Acuerdos de París en favor de la Tierra, el medio ambiente y la transición hacia un modelo energético que prime las energías renovables. En España por la situación geográfica somos generadores de energía hidráulica, eólica y solar. Contando además con los conocimientos y las tecnologías para ello. Si a esos se suman unos Planes de Inversión Públicos y Privados de apoyo real a las mismas, que vayan de la mano, generando sinergias, España puede pasar de ser un país dependiente de importar energías -sobre todo petróleo- a ser un país exportador de energías.

Para cerrar esta reflexión, la injusta y demagógica posición adoptada por una serie de grupos políticos en Cataluña promoviendo la independencia de un territorio y de una población que han sido y serán siempre parte de España y españoles, fue uno de los motivos que dio origen a Ciudadanos para acabar con esa deriva y la partitocracia imperante en el resto de nuestro país desde mediados de los años ochenta. Si durante ocho años eso ha supuesto recibir por sus candidatos y simpatizantes la presión antidemocrática de los independentistas en Cataluña, siendo el último de los episodios hasta la fecha el del pasado 11 de junio; la actitud de PSOE y PP en los últimos meses se ha sumado a la posición de Rivera y su grupo. Aquí lectores podéis comprobarlo. 

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