La Corte y sus bufones...


Allá por el otoño de 1993 Gaspar Garrote nos explicaba cómo se había ido formando el español como lengua y la influencia de la Corte en el modelo estándar del habla que se iba imponiendo al resto de los hispanos hablantes. Sin embargo, éstos con personalidad propia, de grupo o de pueblo, siempre manifestaron sus rechazos a una estandarización no sólo en el uso de la lengua sino también de cualquier otra actividad cotidiana. 
Eso es lo que llevará a Ortega en su célebre conferencia en el Sitio de Bilbao a distinguir entre la España oficial y la España real. La primera estaba representada en el último tercio del siglo XIX y las dos primeras décadas por los monárquicos, los partidos de Cánovas y Sagasta turnantes en el poder político, los funcionarios cesantes o nombrados según quién gobernara -y que Galdós describió con genialidad en su novela Miau-. Y todo aquel empresario mafioso y aquel sindicalista torticero que se andaban a la gresca a diario haciendo la vida imposible el uno al otro con sus respectivos sicarios, y trataban de predisponer al resto de la ciudadanía a elegir entre las dos Españas.

Frente a ellos, estaba la España real o Tercera España, formada y representada por el resto de hombres y mujeres -la mayoría- que soñaba a diario con hacer su vida: la vida personal libremente elegida. Nos recuerda Ortega que fijemos la atención a qué dedica cualquier español su tiempo libre. A aquello por lo que se siente atraído, en definitiva, su auténtica vocación.
Una de las personalidades más auténticas y apasionadas de esa filosofía de vida fue el aragonés Goya. Y cito adrede su región de origen porque si algún pueblo tuviera que pedir la independencia de España en el arco noreste mediterráneo ese tuviera que ser el aragonés, y ni tan siquiera se lo plantea. Los independentistas del Condado -Cataluña- son hoy una muestra clara de la España oficial. O dicho en una de las cuatro lenguas españolas: La Catalunya oficial. 
Aquellos se han dedicado a robar las arcas de la Hacienda Pública de Cataluña, del resto de España y de Europa -los fondos- y a través de sus instituciones han hecho negocios mafiosos con el resto de tunantes de España y del Mundo, e incluso se han financiado o han guardado sus fortunas en paraísos fiscales frutos de su expolio. 

Volviendo a Goya, os comentaré que Ortega le dedicó uno de sus mejores libros: Goya. En ese ensayo aplica la razón vital e histórica y el método de las generaciones para presentarnos y explicarnos quién fue Goya, cómo vivió o quiso vivir, con quién se relacionó y con quién no tuvo más remedio que relacionarse. Al pintor le encantaba pintar y vivir de su arte, pero cuando logró el mayor hito al que podía aspirar: ser el Pintor de Cámara del Rey, descubre que el ambiente de la Corte es rancio e insoportable. Está infectado por las tonterías, las disputas y maniqueísmos que quedaron retratados en la película Las amistades peligrosas y que mostraba la putrefacta corte francesa del s. XVIII que provocará la Revolución Francesa. Lo que demostrará una evidencia que Julián Marías trató en los ensayos que dedicó tanto al siglo XVIII en España como en los que abordó la Historia de España: muchos de los errores y también de los aciertos que se daban en el resto de Europa se reproducían en España y viceversa.
Goya en las cartas a su íntimo amigo Zapater, auténticas crónicas de la época, le comunica su hartazgo de la Corte afrancesada de Carlos IV, y la necesidad de volver a disfrutar comiendo y bebiendo en grata tertulia mientras ambos escuchan a las tiranas -las cantantes de coplas de aquel tiempo-. Ese fue el auténtico motivo que explica el cambio temático y de colorido que sufre su pintura de una etapa a otra: romper con el mundo cotidiano que le gustaba. 

Estableciendo un paralelismo con nuestro tiempo, que vamos a acotar entre 1986 y 2017, vemos que ... fútbol, propaganda rosa y amarilla en los m.d.c., las cortesanas cazadoras de hombres y viceversa (en inglés conocidas por las siglas WAG: wifes and girldfriends), conforman parte del entramado rancio del tiempo que vivimos. Todo aireado a través de los canales públicos y privados audiovisuales, de los medios digitales y escritos, que se prestan a ello. Los reinos de taifas de unos y otros hacen su labor. Si en una actividad asociada a una afición como es el fútbol, al tiempo libre y de ocio, se manifiesta de manera tan clara la dicotomía paranoica de esta época, ¿qué no estará pasando en otras circunstancias decisivas? 

Esa facilidad de la masa, de la mayoría, por tragarse tanta propaganda a diestra y siniestra, de no rebelarse frente a las falacias difundidas por unos y otros, ayudan a explicar el Brexit; los movimientos xenófobos y la etnofobia en Francia, Holanda, Austria, Polonia; la victoria de Trump en USA; los procesos judiciales abiertos en Argentina y Brasil contra ex presidentes del gobierno por corrupción; o el fenómeno de Venezuela; la endogamia y los abusos y las violaciones en la universidad o en una fiesta como los San Fermines...
Y todo ello ocurre en un Occidente, donde la Educación Pública, financiada principalmente vía impuestos y transferencias, se hizo universal hace décadas. Todo ello acaeciendo en un Occidente que ha pasado en poco más de un siglo de sufrir tasas de población altísimas analfabetas, a tener a la mayor parte de su población escolarizada, con titulados de Bachillerato y F.P., y muchísimos licenciados.  ¡Cómo nos luce el pelo!
Continuaremos...  

Comentarios

Entradas populares