España y Estados Unidos...

... tienen sensibles diferencias en el funcionamiento de sus democracias. En gran medida ello es consecuencia de la falta de una cultura cívica en nuestro país que reconozca las trayectorias de hombres y mujeres cuyas vidas sí puedan ser vistas por sus conciudadanos como referentes. Es lo que Cervantes retrató y describió en su serie de Novelas ejemplares. 
¿Quiere esto decir que la salud democrática en los Estados Unidos es perfecta?

No, para nada. Si miramos a su Historia más reciente, el periodo histórico que abarca desde el gobierno de Ronald Reagan hasta el de Trump, el sistema democrático norteamericano ha sufrido numerosos casos de corrupción y despotismo en decisiones que están afectando a la vida cotidiana de sus ciudadanos (la desregulación financiera; la pérdida de servicios sociales públicos que en cambio sí han encontrado refugio y apoyo en la labor de mecenazgo privada; el recuento de votos que decidió la victoria electoral de George Bush Jr sobre Al Gore; la manipulación de la realidad y el espionaje entre la candidatura de Trump y los servicios secretos rusos del gobierno de Putin; la corrupción en el sistema financiero de las hipotecas subprime; o el sistema de coberturas sanitarias...). Pero también tienen su incidencia en la vida de pueblos extranjeros (bloqueo comercial a Cuba con la corresponsabilidad del Gobierno de Castro; las guerras en Irak; el intento de ampliar el muro con México, etcétera).

Sin embargo, a pesar de esas y otras situaciones injustas o erróneas, la sociedad civil estadounidense y sus instituciones son lo suficientemente fuertes para resistir esos envites y dar respuestas. Lo estamos viendo estas semanas: Ya han paralizado los jueces competentes los planes contra los inmigrantes del gobierno de Trump. Ya han obligado las investigaciones de los Cuerpos de Seguridad a la renuncia de su asesor de Seguridad, Michael Flynn. Las empresas más punteras tecnológicas y de otros sectores están dando réplica a las medidas que está adoptando o pretende adoptar. Los medios de comunicación, exceptuando los que Trump controla, están ofreciendo información contrastada para reflejar las consecuencias de las decisiones de su gobierno. Hay personas que han decidido no aceptar los cargos que Trump les ha ofrecido en su Ejecutivo -Vincent Viola o Travis Kalanick, son dos ejemplos-. ¿Por qué sucede esto? 

Porque a pesar de las corruptelas que se desarrollan en las instituciones, hay una efectiva separación de poderes. Y, sobre todo, porque hay una educación y cultura cívica en buena parte de sus ciudadanos. Esto es decisivo. El filósofo Julián Marías, que aprendió Sociología mirando a la sociedad estadounidense y fue ella la que le enseñó, como él nos transmitió, supo ver con veracidad los matices de este país. Léanse los capítulos y las vivencias que nos narra en los volúmenes 2 y 3 de Una vida presente. O su ensayo Los Estados Unidos en escorzo. Tengamos presente que Marías vivió largos periodos o semanas intensas en los Estados Unidos desde 1951 a finales de los años noventa. Nos hablaba conociendo la realidad, rechazando hacerlo de oídas o dejarse llevar por las corrientes de propaganda de animadversión hacia los Estados Unidos. Para quienes queremos ejercer el Periodismo desde la coherencia, la vocación y la honradez, las páginas escritas por Marías son fuentes en las que descubrir los matices de ese país y obtener claves para conocerlo, saber mirarlo y comunicarlo a la opinión pública. Pongo otro caso muy concreto: Él decía que los diarios y medios de comunicación extranjeros tendrían que tener varios corresponsales en los EEUU, que sólo tener uno en Washington era empobrecedor e insuficiente para mostrar la realidad estadounidense. Argumentaba que aunque allí estuviera el Gobierno y parte de su Administración, ciudades como New York, Los Ángeles, San Francisco, a las que hoy tendríamos que sumar Miami, Seatle o todo el Valle de Silicon Valley, eran lo suficientemente dinámicas y tienen tanta vida y personalidad, tanta diversidad, que el peso de estas urbes resulta decisivo para entender a este país y a su sociedad.
Hay lobbies y grupos de presión, de hecho tienen gran poder de decisión e influencia y además recaudan vía subvenciones públicas o donaciones privadas millonarias cantidades de fondos para sus acciones. Estos últimos han de plantearse su función y, sobre todo, qué viene pasando en la sociedad y en la vida cotidiana estadounidense en los últimos cuarenta años para que la polarización de sus conciudadanos haya llegado a este punto actual.
En España, la fragmentación bipolar es excesiva desde el siglo diecinueve, habiéndose recrudecido antes y durante la Guerra Civil. En nuestro tiempo, se ha avivado. Esa falta de educación humana y cívica es uno de los motivos que la explican. La falta de separación de los Poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo otro. A ellos hemos de sumar unos medios de comunicación públicos y privados, salvo honrosas excepciones, tendentes a presentarse como propagandistas y defensores de los grupos a los que representan y de los que se nutren, en lugar de informar y mostrar la realidad. La pérdida de una cultura laboral donde empresarios y trabajadores vayan de la mano, y se concilien las circunstancias y las necesidades de unos y otros, es otra causa. En lo laboral tanto en lo público como en lo privado hay demasiada influencia tóxica del amiguismo y de la endogamia. Ambas son corruptelas que son imprescindibles erradicar y extirpar como un  cirujano competente hace con un tumor cancerígeno. Unas instituciones educativas, donde salvo ejemplos muy minoritarios, no están conectados los diversos ciclos de la Enseñanza, y donde la corrupción universitaria es la costumbre establecida. La partitocracia reinante, otra circunstancia negativa a superar.
Un acceso y desarrollo a la carrera funcionarial en cualquiera de sus áreas donde también hay trabas e intereses creados. Y, sobre todo, en la mayoría de los casos, por no decir en todos, en cualquier caso de corrupción de los destapados o pendientes de salir a la luz, la participación de grupos de funcionarios en esas tramas. Por eso, cuando uno viene oyendo desde los años noventa la excesiva dicotomía entre lo público y privado, sigo cuestionando que se le dé tanta difusión mediática y social porque es estar alentando esa bipolaridad. Como decía Julián Marías sólo hay que hablar de alguien o de algo que no merece la pena una vez para sacarlo a la luz. Una segunda vez para volverlo a argumentar y probar. Y una tercera vez dada la tendencia histórica de muchos españoles a no verlo o no quererlo ver, y ser necesaria una tercera explicación. Pero ya está. A partir de la cuarta es estar haciéndole el juego a quien no merece la pena o a un tema que no ha de ocupar la atención pública. Realmente hay que hablar de aquellas personas e instituciones cuya labor cotidiana ha de ser conocida por su buen hacer, por su quehacer honrado, ilusionado y coherente.
Continuaremos…

Comentarios

  1. http://www.lavanguardia.com/opinion/20170219/42143689215/el-cuarto-poder-aun.html

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  2. http://elpais.com/elpais/2017/02/19/opinion/1487521008_088362.html

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  3. https://rick-casablanca.blogspot.com.es/2017/02/espana-y-estados-unidos.html?m=1

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  4. http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170220/42162144987/las-abejas-desaparecen-y-sin-polinizar-la-fruta-no-nos-nutre.html

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  5. http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/02/estados_unidos/1488424047_432945.html

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