Brotes de esperanza



El pasado 27 de febrero fui invitado a dar una clase a estudiantes de 1º de Bachillerato del Instituto Público San Mateos de Madrid. Se trata de un Centro de Excelencia. Jóvenes a punto de cumplir los diecisiete años. La profesora y Directora de Teatro Yolanda Mancebo me hizo esta propuesta, que no dudé en aceptar para disfrutar de una de mis vocaciones: la Enseñanza.
 
El lugar es magnífico, en pleno centro de Madrid, junto al metro Tribunal. Y a pesar de haber unas obras en la gran parcela de al lado, las características arquitectónicas y el ambiente que todo el equipo de profesionales de este IES y los muchachos y las muchachas han creado desde hace años, hacen de este lugar un oasis. Ya el maestro Ortega nos avisaba de la importancia de los oasis para las caravanas de tuareg, que en pleno esfuerzo de atravesar el desierto, al llegar a uno, se paraban a descansar y a beber agua de su fuente. Nos recordaba Ortega que los tuareg iban bebiendo con humanidad y civismo, y se decían unos a otros: bebe de la fuente y deja tu lugar a otro. Pensaba Ortega y nos invitaba a actuar así, diciéndonos: es un lema de caravana, es un lema de generación. Hace tiempo que tomando su ejemplo, hemos de decir que tenemos la responsabilidad de convertirlo en un lema intergeneracional y practicarlo.

Por qué me preguntaréis lectores.
 
La clase y, sobre todo, la conversación que establecí con cada uno de esos jóvenes, y con el grupo, con la docente Yolanda Mancebo, me hizo constatar una vez más las posibilidades extraordinarias que encierran las obras de nuestros pensadores más humanos y preocupados por las circunstancias y cuestiones de la persona, de las generaciones y de los pueblos. Era un grupo reducido de nueve estudiantes que están impartiendo la materia de Literatura Universal Contemporánea. Les propuse dialogar a partir de un texto de apenas cuatro párrafos de la vida de Julián Marías, extraídos del tomo 1 de su autobiografía Una vida presente. Elegí ese texto porque corresponde con esta etapa de la vida de ellos: el final del Bachillerato y la próxima entrada en el mundo universitario y de adultos en poco más de año y medio.
 
Dialogando con ellos, supe que cinco se están planteando tomar la rama del Derecho con sus múltiples trayectorias jurídicas posteriores. Les animé medio en serio medio en broma, viendo el buen ambiente que reina entre ellos, a que arraiguen sus vínculos interpersonales y en el futuro este quinteto monte una Cooperativa Jurídica.
 
Dos chicas quieren estudiar la rama de Traducción e Interpretación. Les apunté las numerosas trayectorias que pueden llegar a alcanzar como traductoras jurados -una de las pocas actividades que en este país aún sigue estando bien considerada y remunerada-. O la hoy menos reconocida social y económicamente de las traducciones a medios de comunicación y a editoriales -salvo casos puntuales-. Y por supuesto ese vergel que sigue siendo en España el sector del turismo como intérpretes y guías.
 
Y una joven entusiasmada con la posibilidad futura de ser profesora e investigadora en la  universidad, y poeta. Ya escribe, y le animé a seguir haciéndolo.  
Y otra con vocación hacia el Diseño, sobre todo al mundo del Diseño gráfico, tras haber dejado atrás una inicial inclinación hacia la Moda. A éstas dos las animé a tomar esos senderos que brotan de su condición, de su ser más íntimo. No sin antes avisarles, como al resto de sus compañeros, de los peligros que habrán de hacer frente en esas trayectorias que empiezan a imaginar, a vislumbrar, a querer, a ilusionarse con ellas

Conversé con ellos avisándoles del estado de sus circunstancias futuras en esas vocaciones y cómo están hoy en día: la Universidad española, como muchas otras del mundo, corrompida por la mediocridad, los fondos malversados y la endogamia. 
El Poder Judicial y la Fiscalía, en solfa, con las luchas políticas intestinas maniatando con sus decisiones la libertad de jueces y fiscales que se dejan manipular o coaccionar, teniendo presente que investigan y emiten sentencias frente a los robos de los corruptos y sus cómplices. Con las consecuencias obvias para no sólo los futuros estudiantes que accederán a la Universidad o al Mundo Jurídico, sino sobre el resto de la sociedad. Pero les alenté a rebelarse pacíficamente y con argumentos -sus vocaciones, mediante el estudio, con sus esfuerzos alegres y siendo honrados y coherentes-. 

Les hice hincapié en la importancia de rodearse bien, con los seres imprescindibles: aquellas personas de la familia y aquellos amigos que siempre o la mayoría de las veces están ahí para sostenerlos en los malos momentos, en las etapas de dudas. Cuando el aliento se ve mermado, y una palabra o una charla bien dicha, o cualquier otro gesto noble, ayudan a retomar el camino, a levantarse de nuevo y seguir.
 
De pronto sonó la música clásica en el hilo musical del centro, nos avisaba a unos y a otros de que la clase había terminado. Es otro rasgo que llama la atención al invitado al IES San Mateo. Como la luminosidad y limpieza de sus clases, de su sala de profesores, de sus aularios; o la amabilidad de su personal docente y administrativo. Un oasis en pleno Madrid, en un rincón de un país llamado España.
 
Continuaremos…

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